Maruata 29. Diciembre 1995 Aqui reproducimos las contribuciones de algunos de los asistentes al dramático encuentro de fin de año en Maruata, donde perdimos los compañeros Henning Bethge y Edmundo "El Borrego" en las olas tormentosas del Pacifico Viaje al Pacifico (H. Hieronimi) Poema "Maruata" (Sofía González de Leon I.) UNA CARAVANA DE SUEÑOS: ¿Y EL TUYO? (Alberto Ruz Buenfil)
(H.Hieronimi) Era el 21 diciembre del año 1995, cuando una caravana de 4 coches procedentes de Tepoztlán, pasa por nuestras casas en las orillas del lago de Patzcuaro: una veintena de amigos, hermanos y hermanas del corazón, procedentes de la ecoaldea Huehuecoyotl y alrededores, rumbo al encuentro de fin de año de la familia Arcoiris mexicana en las playas de la costa Michoacána. Junto con ellos estaba Henning, amigo personal de antiguas batallas en Europa, quien había llegado hace unos pocos días de España para compartir estos momentos con nosotros. ! Que alegría, encontrarme con mi amigo y viejo compañero pionero del eco - pueblo Matavenero aquí en nuestra casa en México!. A la mañana siguiente, continuamos todos juntos el viaje hacia la costa y después de otro largo día de viaje, llegamos a Maruata, un pequeño pueblo indígena náhuatl en una zona casi deshabitada de la costa del Pacifico. En una bahía protegida al final de la playa, montamos nuestro campamento: tipis, tiendas, lonas de plástico, cocina, letrinas... Una palapa de palma en el centro nos daba sombra en el día.
En nuestra bahía creció un campamento muy bonito, docenas de hermanos y hermanas del “consejo arcoiris”, de Estados Unidos, Canadá, Europa, unos veinte representantes del consejo bioregional, el grupo de música y teatro “RAINBOW GIPSIES”, el grupo “CIELO Y TIERRA”, representantes de varias comunidades ecológicas y espirituales de México como Huehuecoyotl, Tamu Tariaticha o Teopantli Kalpulli con abuelita Margarita. Nunca falto la música, la danza, círculos de comida y del “encantamiento del sueño”, meditación, yoga y un saludo al sol en la mañana, la playa, el mar...
Henning estaba en sus mejores momentos, siempre con una sonrisa, relajado, amoroso, radiante, muy impresionado de esta familia internacional en México y disfrutando mucho este verdadero paraíso. Una vez mas nos reunimos para estar para cantar, celebrar y conocernos en nuestra belleza verdadera. Jutta, Tania y Heinz llegaron en la mañana del 28 de diciembre. Por la tarde, empezaba a subir la marea con olas cada vez mas grandes. En la mañana siguiente , miramos las olas de varios metros de altura y decidimos que teníamos que dejar nuestra bahía y buscar un lugar mas protegido. En pocas horas cambiamos todo el campamento a una playa mas elevada. Más tarde me fui con un grupo de voluntarios por agua potable para nuestro campamento. Regresamos como a las dos de la tarde. Un tumulto en la playa, Alberto viene y me dice con cara palida !hemos perdido a Henning !. Poco a poco me enteré de lo que había pasado: era como la una de la tarde, cuando la gente vió a una persona dentro del mar, que obviamente, no podía salir de las fuertes corrientes. Una veintena de amigos se juntaron para intentar sacarlo, formaron una cadena humana y se acercaron al mar. En ese momento llegó una ola mas fuerte y se llevó como a diez de nuestros hermanos y hermanas. Con la ayuda de los pescadores de Maruata pudieron sacar a muchos, pero Henning y Edmundo “el borrego”, un joven de 20 años de edad, desaparecieron para siempre en las olas furiosas del Pácifico. Buscamos en toda la bahía de Maruata con lanchas, subimos a las rocas mas altas. Y nada...
Un circulo se junta en medio de la playa, caras de confusión, lagrimas, desesperanza. Abuela Margarita,respetada anciana de esta tribu munlticolor explica: nuestros hermanos no se fueron, ahora están en todo, en aire, en el mar, en las rocas, en el fuego. Sigue con una ceremonia indígena, saludando a las siete direcciones cardinales, llevamos una ofrenda de frutas y flores al mar. Esta noche, la naturaleza se une a nuestras lagrimas y una tormenta cae sobre Maruata con lluvia, lluvia, lluvia toda la noche. La mañana siguiente: que triste se ve el campamento, la tormenta había obligado a una gran parte de las familias a refugiare en las cabañas y palapas de la playa principal. La abuela Margarita enciende el fuego sagrado y cambiamos nuestro campamento hacia su nuevo centro. Por la tarde se despeja el cielo y observarmos la puesta del sol con un fuerte color naranja y oro, en el este sale del mar un arcoiris. Empezamos a traer los instrumentos a la playa; el ritmo de los tambores sigue horas por horas. A media noche sale a pocos metros del lugar del accidente una tortuga grande del mar y pone sus huevos en la arena.
H. Hieronimi, Michoacan, Enero 1996
Con la vista fija en el océano, penetrando entre las aguas y el horizonte, los hemos buscado a ustedes dos, queridos hermanos. Los muros de agua han devorado sus cuerpos y ahora estamos en una línea ambigua de esperanza y desesperación. Océano de la tierra, tu eres la belleza y la ferocidad, y eres también la muerte y el anhelo de eterna resurrección...ola tras ola. La muerte es abstracta sin un cuerpo. Entre el terror y la ansiedad visualizamos los cuerpos ahogados; sin embargo en nuestras mentes ustedes son el cuerpo intocable con el puro rostro de sus almas. Nuestra gente está golpeada y conmovida por esta energía de vida y muerte que nos lanza al vacío, y hay una tristeza y una iluminación desconocida para nosotros; una fuerte desesperanza solo soportable por las ofrendas de frutas, velas e incienso ofrecidos al mar en nuestro círculo femenino de respetuoso luto convocando por Abuela Margarita. Tantos sentimientos encontrados, densos y dispersos, circulan dentro de nuestros corazones. ¡Cuantas preguntas, cuantos por qué!. Ahora la lluvia a desperdigado nuestras tiendas de campaña junto con nuestro intento. Aún así tenemos que enfocar las florecientes voluntades para recuperar una línea de conciencia en nuestras vidas: ¡la vida tiene que seguir fluyendo!.
Tras todas estas aguas los caminos quedaran llenos de lodo y se deslizarán con la carga de una irrealidad inesperada. Tendremos que caminar con un paso en la muerte y con otro en la vida. Hacer arreglos tan duros y transparentes como podamos. Solo ustedes, queridos y ancianos muchachos del corazón, Edmundo y Henning están libres de pertenencias y propósitos aquí en la tierra. Sus cuerpos se han ido entre las altas aguas y circulan entre las olas de Samsara para encontrar las puertas del inframundo. De ustedes la energía de este rápido pasar ante la eterna transformación que los une a la totalidad del universo. Tu negro y crespo cabello, brillando; tus profundos y sabios ojos jóvenes, brillando, inquiriendo, listos para transformar la experiencia en servicio. Borrego, la sonrisa de sandía en tu cara siempre estará brillando con sus diamantes, semillas y estrellas. Tanja, tu amada hija de pelo dorado y de apenas seis años de edad, esta aquí con nosotros Henning. Y hace cuentos acerca de pescados que hablan contigo . A tal edad la muerte no existe , aún si amablemente reconoce que tu no estas aquí y que estas perdido. ¿pero cómo puede conocer lo que significa estar perdido? si, ¡visualizo que siempre vivirás en ella! Como ahora que pinta flores y mariposas sobre la cara de Jutta: el rostro de la Madre tierra. Es un milagro ver como la vida germina en ella... Ella es el ritmo de amor de tu corazón, Henning, ella es puro amor. Querido Henning, querido Edmundo, alabo su iluminación, su dar vida por vida. Si la vida es sólo un gesto, su extrema generosidad nos dice que listos están para el cielo de la tierra; tal como ustedes querían la tierra hecha cielo. Más allá de nuestra conmoción, más allá de nuestras preguntas de adrenalina, vuelan ustedes sus adiós sobre el gran océano, listos para adentrarse al imposible que todos nosotros deseamos: la eternidad como tierra de todo el universo. Desde allí, desde el vacío, ustedes germinan nuestras experiencias, nos señalan camino, atención y conciencia. Que el gran espíritu de todos los mundos acepte sus generosas almas; que El - Ella acepte traernos el brillo de flores, mariposas y estrellas siempre de ustedes. Que su ritmo, fuerza y amabilidad despierte en nuestra música y canciones cuando alabemos a la tierra y el brillo de los soles. Por ustedes saludemos a todas las direcciones - están en nosotros por siempre: lloramos y cantamos por ustedes por siempre... Nunca los olvidaremos. Estarán con nosotros como el océano, el fuego, la tierra, el viento y el cielo. Huehuecoyotl, Enero 1996
A los hermanos de arena que se fueron y a los que nos quedamos. Arriba. En Maruata pasa un barco cada vez que uno suspira Adentro. Te pregunto Maruata, si la sangre es verde allí, ¿Por qué Maruata, el abrazo fatal de tus olas?. De arriba a abajo. Pero de la furia de tus senos grises Al día siguiente quedaron nuestros cuerpos Y de pronto escuché que mi garganta ciega entonaba Oeste, Este. Luego desparramaste incontenible el último sol del año Aquí. Entonces nos queda eso, la tierra lo único inteligible: Leche de estrellas dadivosas En el gran telón, tan claro de tan negro, la mirada pálida Aquí Maruata, aquí. Levantemos de nuevo la nave en nuestras frentes, ahora. Maruata, Michoacán, Diciembre 1995/Enero 1996 ¿Y EL TUYO?
Así como la mayor parte de los seres humanos escogemos vivir existencias absurdas y faltas de sentido, igualmente escogemos morir de una manera intranscendente. Sin embargo, algunos seres excepcionales logran escapar de esta “ley inexorable” y tienen el coraje, la visión y perseverancia para escoger destinos y finales igualmente ejemplares. Henning Bethge, Guerrero del Arco iris fue uno de estos últimos. La primera vez que nuestros destinos se cruzaron, en esta vuelta del giro de la rueda de los Katunes y tiempos fue en el año de 1986, “Col de Mantet” uno de los puntos más elevados de los Montes Pirineos en la frontera franco-española, durante uno de los encuentros europeos de las familias y tribus del Arco iris.
Pocos años más tarde, en 1991, Lourdes Ondategui y yo fuimos invitados por la organización española Planeta Gaia para realizar una gira de conferencias y talleres por distintas provincias de España. Y fue durante esa gira que fuimos invitados por un viejo hermano y visionario de la Nación del Arco iris, Jeff Blossom, para visitar una aldea arcoirica en un paraje casi inaccesible de la sierra de Loen, al norte de España, que acababan de fundar y estaban creando un grupo decidido de guerreros y amazonas teutones, vikingos, galos e ibéricos.
Henning se encargó, una de las noches que pasamos en esa primera visita a Matavenero de instalar una sala de proyección en el interior de la escuelita del pueblo, para que Lourdes y yo pudiéramos presentar y compartir con sus habitantes los testimonios fotográficos y las historias sobre los orígenes de la nación del Arco iris y muchos de los grupos y movimientos que la componen en el mundo. Fue una noche histórica e inolvidable para todos, la primera noche que “llegó el cine a Matavenero”.
Después de Segovia, partimos un pequeño grupo de nosotros de nuevo a Matavenero, que en pocos años se había convertido en una aldea ejemplar y floreciente gracias al arduo trabajo de sus pioneros, y fuimos recibidos con su generosidad proverbial, en la cabaña de Henning. Una nueva ocasión para reafirmar nuestros lazos de amistad con él, hacer planes para el futuro y compartir con todos los habitantes de la aldea y de Poibueno, otro caserío fundado en la cercanía de Matavenero; un audiovisual con testimonios gráficos de los movimientos que están sentando las bases de una Nueva Era en el planeta, tanto de Svante como mío. Dos años más tarde, durante el 24º Encuentro Internacional de la Nación del Arco Iris que tuvo lugar en las montañas del estado de Nuevo México en los Estados Unidos, surgió del círculo de las familias de nuevo la visión de una CARAVANA ARCO IRIS PARA LA PAZ, un proyecto que por varios años se había debatido en distintos encuentros, pero que finalmente concensaba iniciarse en 1996. A partir del verano del año pasado, asumí la tarea de comenzar a enviar invitaciones a individuos y grupos selectos de guerreros y amazonas de distintas regiones del mundo para formar parte de esta Caravana, cuyos propósitos fundamentales son la creación de una aldea ecológica móvil que iniciará un peregrinaje este año por México, Centro y Sudamérica, sembrando las semillas culturales para una cultura galáctica; para fomentar un modo de vida sustentable y para entrar en contacto y tejer una red alternativa entre las comunidades indígenas y los movimientos alternativos del sur del continente. Todo ello en vías a la realización del Primer Consejo Bioregional de las Américas que tendrá lugar en el otoño de 1996 en Meztitla, un evento Histórico que implicará la co-creación de una aldea ceremonial de un bello sitio situado en el Municipio Libre y Autónomo de Tepoztlán, muy cercano a Huehuecóyoth. Entre las personas que respondieron de alguna manera al llamado para la Caravana, varias decenas de personas acudieron a la sita que nos dimos todos para pasar juntos el fin de año todos en Maruata, una pequeña aldea de pescadores y campesinos, situada en la costa michoacana del Océano Pacífico al norte de México.
En los días previos a nuestra partida hacia Maruata, Henning compartió con nosotros en Huehuecóyotl su entusiasmo para abrir una nueva fase de su vida, después de seis años de entrega completa a la concretización de su propio sueño: Matavenero. Traía consigo sus tambores, materiales didácticos para impartir talleres en el viaje sobre la creación de Aldeas Ecológicas autosuficientes, un audiovisual sobre la historia de su propia aldea y de doscientos posters con bellísimas fotografías de las casas de Matavenero y con el título que escogimos para este libro dedicado a la obra y memoria de Henning: “¿Y TU SUEÑO?”. En Maruata, durante la última semana del mes de diciembre, tuvieron lugar varias reuniones del Consejo para la Caravana Arco Iris en las que Henning tuvo algunas de las intervenciones más elocuentes de apoyo para este proyecto, sin dejar de tomar realistamente en cuenta todas sus posibles dificultades pero con un enorme optimismo contagioso y decidido. Y fue precisamente durante la reunión previa al día de su muerte y la del joven guerrero michoacano “El Borrego”, que al término su discurso dijo las palabras siguientes: “la Caravana tiene que partir desde ahora, y yo estoy listo para salir con ella...desde mañana...”. Lo demás ya es historia. Mi hermano Holger describe con dolor y precisión las circunstancias de las últimas horas del último viaje en esta vuelta del giro de Henning. Sofía González de León también nos compone las emociones que vivimos juntos en estos intensos momentos, en su bellisimo poema dedicado a “los hermanos de arena que se fueron y a los que nos quedamos”. Este libro, obra colectiva que Jutta y todos nosotros y todos nosotros estamos realizando juntos, es un humilde homenaje en memoria de un Guerrero de la Paz, que como muchos otros siempre ha hecho el mejor esfuerzo para que los mejores sueños de la humanidad puedan seguirse materializando en la tierra. Como el puente del Arco Iris, los siete colores de la paz, la justicia, la igualdad, el amor, la libertad, la creatividad y el respeto a todo los que existe son metas efímeras como la experiencia de la misma vida. El arco iris a pesar que es un espectro electromagnético que no puede apresarse y que tampoco puede contenerse, es un símbolo de armonía entre todas las culturas de la humanidad, que precede las peores tormentas y mantiene viva la esperanza de un nuevo tiempo, un nuevo amanecer.
Una vez más, la señal del Universo nos llenó los corazones de ilusión, de alegría, de armonía y conciliación con los ciclos de la vida y la muerte. Y entre los ahí reunidos, más de uno comentamos en los varios círculos y en las platicas personales: “Cuando me toque a mi irme, espero que sea de una manera tan bella, tan profunda y tan limpia como se fueron Henning y “El Borrego”. Dando la vida por salvar la de otros, entre los brazos de la Madre Yemaya, las señoras de las aguas y de los océanos y rodeados de los seres más queridos, amorosos, conscientes y luminosos que se puede uno encontrar en este planeta. Y como dice el proverbio: “Aquí estamos todos en una Caravana de Sueños. Una caravana pero un sueño; un sueño pero una caravana. Y sabemos cuales son los sueños ya que en ellos se basa nuestra esperanza. Y aunque los perros ladren, la caravana siempre continúa... Que así sea!!.
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